
El gobierno español ha incrementado el porcentaje de IVA del 16% al 18% y el reducido que se aplica a hoteles, alojamiento y restaurantes, del 7% al 8% a partir del 1 de julio 2010. Este cambio forma parte del plan económico creado para ayudar a salir de la crisis financiera pública que está afectando al país. La noticia ha provocado diversas reacciones por parte de la comunidad empresarial que reivindica que dicho incremento a largo plazo va a causar más daño que beneficio. Hay quien comenta, sin embargo, que la hacienda tiene bastante necesidad de incrementar estos niveles de ingresos, y que otros impuestos locales regulados por gobiernos regionales también podrían incrementar.